En el último mes, cuatro procedimientos tramitados por AOH Mediadores han terminado con acuerdo.
Una reclamación de 250.000 euros derivada de un contrato, un préstamo entre particulares, un asunto de familia y un conflicto sucesorio relacionado con dos herencias diferentes.
No hablamos de asuntos menores ni de controversias prácticamente resueltas antes de comenzar. Existían posiciones enfrentadas, importantes consecuencias económicas, relaciones personales deterioradas y un riesgo real de que los conflictos acabaran en procedimientos judiciales largos y costosos.
Los cuatro asuntos terminaron mediante acuerdo.
No podemos facilitar datos que permitan identificar a las partes. La confidencialidad constituye uno de los principios esenciales de la mediación. Sí podemos extraer una conclusión especialmente relevante para los abogados: recomendar una mediación no significa defender menos al cliente. En muchas ocasiones significa defenderlo mejor.
Una reclamación contractual de 250.000 euros sin necesidad de sentencia
La reclamación de 250.000 euros tenía su origen en el incumplimiento de un contrato.
Cuando se discute una cantidad de esta importancia, el litigio no se limita al principal reclamado. Hay que valorar los intereses, los gastos jurídicos, la prueba pericial, el posible riesgo de una condena en costas, la duración del procedimiento y la incertidumbre sobre la futura ejecución de la sentencia.
Las partes podían haber trasladado durante años la responsabilidad de decidir a distintos órganos judiciales. Optaron por trabajar una solución propia, asistidas por sus abogados y dentro de un procedimiento confidencial dirigido por un mediador neutral.
Este es precisamente uno de los ámbitos en los que la mediación civil y la mediación mercantil pueden aportar más valor: permiten analizar no solo quién tiene razón jurídicamente, sino cuál es la solución económica realmente útil y cumplible.
El préstamo entre particulares presentaba otras dificultades. En esta clase de conflictos no siempre existe una documentación tan completa como la que encontraríamos en una operación bancaria. Se discute cuánto se prestó, qué cantidades se devolvieron, cuándo debía producirse el pago y qué conversaciones mantuvieron las partes.
Además, detrás de muchos préstamos entre particulares existe una relación previa de confianza. El impago no solo genera un problema económico. También provoca reproches personales que dificultan cualquier negociación directa. La mediación permitió separar las emociones de las cuestiones que realmente debían resolverse.
Familia y herencias: resolver el conflicto, no solo el procedimiento
El asunto de familia confirmó algo que los abogados conocemos bien: una sentencia puede cerrar un procedimiento, pero no siempre soluciona el conflicto familiar.
Cuando las partes van a seguir vinculadas, especialmente si existen hijos, el acuerdo permite encontrar soluciones mucho más adaptadas a sus necesidades que una decisión impuesta desde fuera. La mediación familiar no sustituye el asesoramiento jurídico ni la intervención judicial cuando esta resulta necesaria. Ayuda a que las partes lleguen ante el juzgado con soluciones construidas y no únicamente con posiciones enfrentadas.
El cuarto acuerdo afectaba a dos herencias diferentes.
Los conflictos sucesorios rara vez se reducen al reparto matemático de unos bienes. Aparecen recuerdos, cuidados prestados, expectativas frustradas, decisiones tomadas por los padres y agravios que pueden remontarse muchos años atrás.
En este caso fue necesario analizar conjuntamente las consecuencias de ambas sucesiones. Resolver una herencia dejando abierta la otra no habría solucionado verdaderamente el problema. El acuerdo permitió ofrecer una respuesta global y evitar que dos herencias terminaran generando varios procedimientos judiciales entre los mismos familiares.
La experiencia demuestra por qué la mediación en herencias puede ser especialmente útil cuando el bloqueo no es exclusivamente jurídico, sino también personal y familiar.
El abogado no pierde protagonismo
En los cuatro asuntos, la intervención de los abogados fue determinante.
El abogado no desaparece dentro de una mediación. Su función consiste en analizar la posición jurídica del cliente, advertirle de los riesgos del litigio, comprobar las consecuencias de cada propuesta y garantizar que el acuerdo sea claro, legal y cumplible.
Un buen abogado no acude a mediación para ceder. Acude para ayudar a su cliente a decidir con toda la información disponible.
Desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, existe el riesgo de considerar los MASC como un simple trámite previo a la demanda. Se envía una comunicación, se deja transcurrir el plazo y se obtiene el documento necesario para acudir al juzgado.
Eso puede permitir cumplir formalmente el requisito de procedibilidad. Pero no siempre supone un intento real de resolver el conflicto.
Como ya hemos explicado en AOH Mediadores, cumplir el requisito de procedibilidad no es lo mismo que intentar alcanzar un acuerdo.
La mediación ofrece una negociación estructurada, confidencial y dirigida por un tercero neutral. No garantiza el acuerdo. Ningún profesional serio puede prometerlo. Pero crea las condiciones para que las partes conozcan sus alternativas y adopten decisiones informadas.
Además, conforme a la Ley 5/2012, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, el acuerdo alcanzado es vinculante y puede elevarse a escritura pública para convertirlo en título ejecutivo. En los asuntos de familia deberá acudirse, cuando proceda, a la correspondiente homologación judicial.
Cuatro acuerdos en un mes no demuestran que todos los conflictos puedan resolverse mediante mediación. Demuestran que una reclamación contractual de 250.000 euros, un préstamo entre particulares, un conflicto familiar y dos herencias no necesitaron finalmente una sentencia.
El abogado que media no renuncia a ganar.
Ayuda a su cliente a conseguir una solución más rápida, segura y controlable. Y eso también es ganar.
Los abogados que deseen derivar un asunto pueden consultar el servicio de MASC para abogados de AOH Mediadores o contactar directamente con la institución.
